Una
vez mas he caído en mi pasado. He caído en una fosa infecta de
pesadillas de recuerdos que no me dejan respirar...... En los brazos
de una dama vestida de negro. Una dama que me canta nanas para que me
duerma entre sus brazos y así sentirse la dueña de todo lo que
soy...... sentirse dueña de mis pensamientos..... de mis
acciones........ Ella me canta, su voz es dulce y maternal.......
pero bajo esa apariencia de sueño se esconden los colmillos mortales
de una cruenta víbora.......si. Me canta al oído para que no pierda
detalle de cada una de sus burdas mentiras, para que las asimile y
las convierta en aire que pueda respirar..... Me ofrece su amistad y
agradece mi confianza. Una amistad no solo trata de confianza, trata
también de la alianza de dos almas que se unen por su bien mutuo y
una compañía en la cual se sientan mejor cada uno al lado del otro.
Es un vinculo mágico sellado con el respeto de dos personas que
aunque no tienen relaciones sanguíneas actúan como si así fuera.
Esa dama me obliga a escuchar palabras que no comprendo pero que a la
vez recuerdo. Frases que alivian un dolor sentido y aun latente. Una
lluvia de versos oscuros que conjuran a un dios antiguo que fué
acallado por aquellos que no quisieron que viviera....... pero aunque
se que no es mas que una leve tregua que volverá a quebrar en cuanto
el paladín del tiempo lo desee........... la acepto. Por que yo la
quiero, le tengo mucho cariño a esa dama....... Es parte de
mi............
domingo, 13 de enero de 2013
lunes, 12 de noviembre de 2012
XXXIV
Mi mente marchita escupe palabras de
viento,
Relata cuentos encauzados en lunas
negras,
Inmersas en un mar vacío e incierto,
Donde no existen ni los caídos ni las
guerras.
Donde solo estás tu.
Un lugar alejado del que no se conoce
nombre,
Donde el color del cielo parece negro y
no azul,
Y mi cuerpo el de un niño y no el de
un hombre.
Ese lugar esta cerca pero a la vez
lejos,
Los caminos que me conducen al el,
Están tapados por miles de espejos,
Que me recuerdan lo que esconde mi
piel.
Esconden un ser macabro y oscuro,
Un ente mas muerto que vivo,
Incapaz de tener sentimiento alguno,
Alguien que lo ha dado todo por
perdido.
Alguien que no espera que lo
comprendan,
Un ser, que aun siendo como es,
Cruzará esa angosta y fría senda,
Para poder volverte a ver,
Para acariciar tus labios y besarlos,
Para rozar tu piel con los míos,
Fotografiar tus te quieros y
enmarcarlos,
En las paredes de ente ser vacío.
Poco me importa los que se quejan,
Los que me tratan como un asesino,
Romperé esos espejos que los reflejan.
Los apartaré de mi camino.
Los apartaré para tenerte cerca, a mi
lado,
En ese lugar, frente a una hoguera.
Estaremos juntos, abrazados.
Mi corazón palpitará, y el tuyo a su
vera.
By: Carlainne
jueves, 6 de septiembre de 2012
Una día mas, he escuchado los suspiros de una tierra agonizante que llora por ser rescatada de entre las garras de la desolación y el egoísmo............. Estoy arto de ver como la gente va a su puñetera bola sin tener en cuenta a quienes pisotean a su paso......... Quiero ver un país donde todo el mundo se ayude, no uno en el que unos pocos nos dejamos el cuello mientras otros pasan de todo.
No somos los reyes de nada, esto es de todos, y todos deberíamos acarrear con un poco de responsabilidad.
No somos los reyes de nada, esto es de todos, y todos deberíamos acarrear con un poco de responsabilidad.
domingo, 2 de septiembre de 2012
No te he olvidado
Hace poco que yo sufrí,
La perdida de un ser
amado,
Hace poco que yo viví,
Lo mas negro de mi
pasado.
Perdí a una persona,
Que siempre había
respetado,
Perdí a una persona,
Que me hizo feliz en el
pasado.
Siempre fuiste al que
mas quise,
Siempre fuiste mi ser
mas amado,
Lamento haberte
perdido,
Y no poder volver a
tocar tu mano.
Perdóname si hice algo
mal,
Perdóname si te falle
en algo,
Nunca te quise
defraudar,
Nuca quise verte
llorando.
Te echo de menos,
Quiero tenerte denuedo
a mi lado,
Quiero que vuelvas,
Quiero volver a verte,
ser preciado.
Recuerdo cuando me
contabas,
Los sucesos de tú dura
y triste niñez,
Y recuerdo también que
me encantaba,
Que me lo
contaras una y otra vez.
Sigo recordando todo lo
que hicimos,
Todo aquello que
vivimos,
Cada segundo que
compartimos,
Todos esos momentos
queridos.
Por ello te escribo
estos versos,
Gracias por haberme
ayudado,
Desde aquí te manda
besos,
Tu nieto, que no te ha
olvidado.
(Poema escrito en
recuerdo de mi abuelo, Francisco García Caparrós, fallecido el 1 de
septiembre de 2008, te quise, te quiero y siempre te querré abuelo.)
martes, 28 de agosto de 2012
Recuerdos de una vida 2º Fragmento
Días
mas tarde mientras paseaba por las calles para intentar despejarme y
olvidarme de ella, vi a dos niños tirándole piedras a un pobre
perro callejero, no se porque pero sentí la necesidad de protegerlo
y me metí por medio para evitar que siguieran maltratando al pobre
animal, al verlo tan solo, malherido, con cara de no haber probado
bocado en varios días y tiritando me recordó a mi cuando era niño.
En
ese momento una sensación de protegerlo me inundo el alma, lo recogí
y lo cuide con el propósito de que se recuperara pronto, el se
convertiría en algo que jamás había tenido, un amigo fiel y leal.
Pensé
en ponerle el nombre de mi amada, pero avía dos problemas, que era
macho y que ponerle su nombre seria humillante para el, así que
decidí llamarlo por su raza, se llamaría Dogos, me quede pensando,
como unos niños han podido tratar así a un perro tan grande y tan
bonito, su color negro como el tizón con unas pequeñas marcas
blancas en el lomo y unos ojos marrones como el tronco de un roble,
un carácter amigable, lo mas normal es que tras ese trato que le
habían dado era que me hubiera mordido, pero no lo hizo y por ello
se gano mi cariño.
Días
mas tarde mi nuevo amigo de cuatro patas se recupero y fuimos a dar
un paseo juntos para que le diera un poco el aire, mientras
paseábamos nos encontramos con un viejo conocido mío de cuando
trabaja de cochero en la finca de un hombre muy importante de
negocios, ese hombre llamado Mamadu fue el que me recomendó a su
señor como cochero, su dueño le había despedido y ahora buscaba
trabajo, yo le devolví el favor recomendándoselo como carguero de
los barcos a mi superior.
Ese
hombre, mas joven que yo me decía que le había echo el favor mas
grande que nadie podía haberle echo ya que por ser negro muchos lo
trataban como a un perro callejero y que en mas de una ocasión le
habían golpeado simplemente por tener un color de piel diferente a
los demás.
Días
después, recibí una extraña carta citándome a las nueve de la
noche en el quinto amarre de la bahía, en el puesto Nº 12. Cuando
me dirigía hacia allí un extraño presentimiento paso por mi
cabeza, cuando llegue me encontré con una persona que gracias a mi
presentimiento esperaba la bellísima Mº Luisa Di’ banco me
esperaba con la misma sonrisa tímida y coqueta que tenia cuando nos
vimos hacia ya tiempo, cuando todavía nuestros caminos estaban
juntos. Se acerco a mi y con voz tenue me dijo al oído- “Malieri,
pongamos fin a esta agonía que llevamos al vivir el uno separado del
otro, sin poder vernos, mi marido no me ama y apenas se preocupa por
mi, por ese motivo es por el que e podido verte esta noche, el no me
hace sentir lo mismo que tu me hacías sentir cuando me besabas,
veámonos cada semana aquí en este lugar, que me respondes”. Su
interesante invitación me hizo dudar, acepte, en ese momento le dije
con una alegría inmensa, ya que volvería a estar junto a ella, todo
lo que este tiempo no podía haberle dicho- “mi queridísima Mº
luisa, eres tu quien me anima cuando estoy triste, eres tu quien me
llenas de energía, eres tu quien me llena de confianza, eres tu ya
que hace que tenga un motivo para vivir todos los días”. Durante
meses nos estuvimos viendo, amándonos cada noche como su fuera la
ultima, hasta el terrible día en el que ella quedo embarazada. Ella
creyendo que seria de su marido y no le dio importancia alguna. Nueve
meses más tarde ella dio a luz a dos precioso bebes, un varón y una
mujer, pero para su desgracia ambos nacieron blanco, dos días mas
tarde el musulmán al enterarse que había sido deshonrado agarro un
cuchillo, y la hirió de muerte en el mismo vientre en el que había
llevado a sus hijos, a mis hijos. El comerciante musulmán quiso
deshacerse de los pequeños, pero su suegro, el señor Di’ banco le
arrebato de las manos a los indefensos bebes antes de que el
cumpliera su propósito, abandonarlos en una colina a su suerte. El
apenado padre de Mº luisa lloraba sin consuelo alguno veía como la
vida de su hija se apagaba y el no podía hacer nada para evitarlo,
en el momento que me entere de su muerte, de la muerte de mi amada,
mi corazón que había cicatrizado un poco, volvió a romperse esta
vez definitivamente para no volver a cicatrizar jamás.
En
su entierro no se oía nada, ni el viento, ni la melodía de las
cigarras, ni el murmullo incesante de las hojas de los árboles, ni
siquiera el canto hermoso de los pajarillos que revoloteaban entre
las cortas y verdes ramas de los tristes y lúgubres cipreses.
Dentro
de una elegante caja de roble se hallaba el cuerpo sin vida de mi
amada, y mientras veía como descendía y al mismo tiempo intentaba
consolar a su inconsolable padre pensaba en todas las noches que
había pasado con ella y al mismo tiempo me sentía culpable de su
muerte, mi corazón roto me decía que si yo hiciera rechazado su
petición aquel día ella aun continuaría viva.
Días
mas tarde el dueño de la naviera me llamo a su despacho, cuando
entre una mirada de dolor inundaba sus ojos, me temía que me culpara
del asesinato de su hija y pudiera denunciarme, me equivoque, con un
gesto afable me dijo- “Perdóneme señor Malieri, perdóneme por
haberme negado a que usted y mi difunta hija se casaran, si hubiera
aceptado mi hija continuaría en estos momentos viva, por ello le
pido perdón” a lo que yo respondí- “no tiene porque pedirme
perdón señor Di’ banco, usted no es el culpable de su muerte,
usted creyó que no casándose con migo seria mejor para su futuro,
venga anímese, debe recordarla en los momentos alegres que paso con
ella, su infancia, cuando jugaba con ella...” Ni siquiera mis
palabras pudieron consolarle. Antes de irme me hizo una pregunta
extraña- “señor Malieri, ¿usted la seguía queriendo aunque
estuviera casada?” a lo que yo respondí- “ si señor di’
banco, la quise hasta el ultimo de sus días y aun la sigo queriendo
aunque no este entre nosotros” entonces dijo- “pues entonces e de
entregarle lo ultimo que me queda de ella, pásese mañana y lo
recibirá”. Me marche de allí con una intriga muy grande, pensando
en que podía ser eso que el señor Di’ banco me quería dar y
sobretodo tras decirme que era l0o ultimo que el tenia de su hija,
¿Qué podía ser aquello?
A
la mañana siguiente fui hacia el despacho del señor Di’ banco
como el me dijo, cuando entre al despacho vi al señor Di’ banco
sentado sobre su preciosa silla de cuero negro, de espaldas a su mesa
de roble y a la puerta.
Con
voz tenue pregunte- “da su permiso para entrar señor Di’ banco”
y entre sollozos y con voz triste respondió- “adelante Tobías
adelante”. En ese momento me quede extrañado, era la primera vez
que el señor Di’ banco me llamaba por mi nombre. Me acerque hacia
la mesa, el se dio la vuelta, entre las lagrimas que brotaban de sus
ojos se podía ver el sufrimiento por la muerte de su hija.
Entonces
el me dijo- “E aquí lo ultimo que me queda de mi hija, lo que pude
arrebatarle a ese mal nacido el mismo día que mato a mi hija.
Tómelos Tobías por que si mi intuición no me falla ellos son mas
suyos que míos.” Ante mi expectante mirada el me entrego en un
pequeño cestillo a dos pequeños bebes, me entrego a mis dos hijos.
Recibí
a una pequeña niña a la que llame como su madre y a un fuerte niño
al que llame Bartolomé. Ese día fue el día más feliz de mi vida.
Años mas tarde, enferme y e llevado mi enfermedad durante muchos
años pero ya no puedo seguir durante mucho mas tiempo, os e contado
todo esto para que toméis empeño en vuestra vida, para que los
males del amor no os afecten, para que podáis recordar alguna
lección que hayáis encontrado en mi historia, para que en un futuro
seáis mejores que vuestro padre y si la suerte no os acompaña no os
preocupéis, por que vuestra madre y yo os estaremos vigilando y
cuidando desde el cielo, ahora hijos míos seguid vuestra vida y no
os preocupéis por el futuro mas próximo, Mamadú se encargara de
vuestra educación, ya le e dejado dinero suficiente como para que
recibáis un educación digna y no tengáis que estar trabajando
desde muy pequeños, ahora dejadme a solas con Mamadú e de decirle
una cosa.
“Mamadú
has sido mi amigo durante mucho tiempo y ahora te dejo a cargo de mis
hijos, Mº luisa ya es casi una mujer y Bartolomé es fuerte pero no
quiero que se lance a la vida, quiero que estudie y sea una persona
de bien, a y no te olvides de Dogos, al pobre tampoco le queda mucho,
gracias por todo, eres una persona maravillosa, lastima que esta
sociedad no os trate de manera mejor a ti y a todos los de tu raza.
Ahora déjame solo, quiero descansar.”
-“Como
quieras amigo mío, el medico a dicho que es lo mejor que puedes
hacer, hasta luego Tobías, Tobías… Tobías…. O Tobías, pobre,
no has podido aguantar mas, pero al menos lo suficiente como para
contar tu vida a tus hijos y que puedan aprender de ya, descansa
tranquilo amigo mío yo cuidare de ellos, descansa en paz amigo mío,
descansa en paz”
-
“Mamadú ¿Cómo esta mi padre? –“Descansando Bartolomé,
descansando en paz, ve a decírselo a tu hermana, e de llamar al
doctor para que lo confirme”
-
“De acuerdo Mamadú, gracias por todo”
-
“Aquí termina la vida de Tobías Malieri un hombre al que la vida
no le trato con justicia y que al final encontró la paz que durante
toda su vida busco. Yo Mamadu, amigo fiel de el señor Malieri doy fe
de ello”.
lunes, 27 de agosto de 2012
Recuerdos de una vida 1º Fragmento
“Tiempo
atrás mi vida no fue mucho mas tranquila que en estos momentos tan
nefastos que invaden mis alrededores.
Recuerdo
cuando jugueteaba revolcándome en la hierba del jardín de la
vecina, recuerdo aquel tacto que sentía al tumbarme sobre ella, era
suave, húmeda, cómoda, sedosa era como reposar sobre una gran cama
echa de suave y blanda seda, era perfecta, podrías caerte,
revolcarte, o tirarte que no te harías daño.
También
recuerdo la dulce, tierna y cálida voz de mi madre llamándome-
“Tobías
hijo, ven corre, despídete de la vecina y lávate las manos que papa
llegara pronto y nos iremos a nuestra nueva casa”.
Oh,
si la recuerdo muy bien llamándome desde aquella pequeña ventana
que permitía que los rayos del astro rey iluminaran la cocina de
nuestra casita.
Ese
día la dejamos para irnos a lo que mi padre decía que seria una
casa mejor, años mas tarde volvería, tras la muerte de mi madre,
una enfermedad hizo que se la llevara en tan solo unos meses.
Mi
padre abrumado por la muerte de mi madre decidió que volviéramos a
nuestra antigua casa, decía que allí se sentiría mas cercano a
ella, ya que habían pasado la mayor parte de sus vidas allí, me
mintió.
Tan
solo un mes después de mudarnos de nuevo a nuestra casa, mientras
estaba en el colegio, no pudo soportar la falta de mi madre, aquella
persona que le había echo tan feliz durante tantos años, cogió un
cuchillo y se atravesó el corazón dejando una carta, en la cual
decía todo lo que me quería y que lamentaba mucho que tuviera que
afrontar solo las duras clases de la vida, hay comenzaron los
problemas que debería afrontar solo y sin ayuda de nadie.
Desde
temprana edad me puse a trabajar en una mina que regentaba un amigo
cercano de mi padre, trabajaba como minero en las galerías demasiado
pequeñas para que un hombre adulto entrara a trabes de ellas. Por el
día trabajaba y por las noches me sacaba los estudios básicos, para
al menos poder en un futuro encontrar un trabajo mejor. Dos meses
después el propietario de la mina murió y esta se cerró, yo me
quede sin trabajo y pronto me quedaría sin casa, ya que el sueldo de
la mina no llegaba para cubrir los gastos mínimos de la casa. Con
solo doce años me vi mendigando por las calle y sin un lugar donde
caerme muerto; pero entonces un ángel en forma de mujer de una edad
avanzada me salvo de morir de frió y de hambre, aquella agradable
vecina que me dejaba tumbarme en la hierba de su jardín me recogió,
y me cuido y crió con cariño y ternura.
Unos
años mas tarde, cuando yo tenia dieciocho años ya cercano a los
diecinueve, esa dulce anciana que me crió como a su propio hijo,
dándome cualquier capricho que quisiera, cuidándome y dándome una
educación digna de una persona, muere en una fría noche de invierno
debido a su vejez y a una enfermedad, la cual no consigo recordar.
Ese día aprendí una nueva lección la cual aun respeto y conservo
en mi memoria.
Para
mi sorpresa la dulce anciana había dejado un heredero a todas sus
pertenencias, me había nombrado su heredero. En el momento que vi su
cuerpo tomar reposo en el cementerio una extraña mezcla de alegría
y pena me inundo el corazón, y este se estremeció haciendo que
lagrimas de esa extraña mezcla brotaran a través de mis ojos, como
si de una fuente de emociones, sentimientos, y recuerdos se tratara.
Esa sensación amarga y dulce al mismo tiempo me removía todas mis
entrañas, mientras mis lágrimas descendían por mis mejillas.
La
pena era por que sentía lo mismo que cuando se murió mi verdadera
madre y así sentí lo que ninguna persona a sentido, el perder a una
madre dos veces, por que para mi ella era como mi segunda madre, la
alegría era por que sabia que iría directa al cielo pues ella se lo
había ganado a pulso, simplemente con el echo de adoptarme como su
hijo, criarme, educarme, quererme y encima nombrarme su heredero para
que no pasara ninguna penuria, solo por eso ya se merecía el cielo,
porque como dije antes ella era una ángel en forma de mujer.
Años
más tarde, después de deambular por pequeños trabajos que no me
llevaban a ninguna parte (carpintero, transportista, cochero…)
conseguí un trabajo como escritor de cartas en una naviera.
Mi
trabajo era sencillo, escribir las cartas que mi superior me dijera
para enviarlas y que los barcos supieran como debían tratar la
mercancía que llevaban.
Entonces
cuando mi vida comenzaba de nuevo a tomar un rumbo adecuado dio un
vuelco enorme y empecé a sentir una sensación que jamás había
sentido, fue cuando el gerente de la naviera me presento por
casualidad a su hija, la bellísima Mº Luisa Di’ banco, su
hermosura era impresionante, sus cabellos dorados como si estuvieran
hechos de oro, su cuerpo sensual y perfecto incitaba a cualquier
hombre a quererla, sus labios carnosos adornados con un precioso
carmín rojo y sobretodo sus ojos verdes, que brillaban como dos
hermosísimas esmeraldas. Ella se acerco hacia mi y me pregunto mi
nombre, yo le respondí- “mi nombre señorita es Tobías Malieri,
para servirla a vos y a su padre”. Ella con una voz muy suave y
educada me respondió- “gracias señor Malieri el placer de
conocerle mío” a lo que yo respondí- “Dispense señorita pero
debo decirle que el placer es mío por conocer a una dama tan bella
como vos”.
Esa
noche no pude dormir, solamente el pensar en ella hacia que mi
corazón se moviera cada vez mas deprisa y un cosquilleo me recorría
el estomago, en estos momentos desearía que mi padre estuviera para
que me aconsejara y me dijera que era lo que debía hacer.
Poco
a poco ella y yo fuimos estrechando lazos, primero con salidas
formales de empresa, luego con acompañamientos a distintas tiendas
de ropa, paseos por la bahía, invitaciones a pequeñas meriendas en
compañía do otros amigos y al final ella y yo nos terminamos
enamorando, mi amor se lo confesé mientras paseábamos un día por
la bahía, ella me miro con una cara tímida y me respondió
favorable diciendo que ella sentía lo mismo por mi. A las pocas
semanas fuimos a decírselo a su padre pero antes de que pudiera
mencionar palabra alguna el me rechazo, decía que no era lo
suficiente bueno para ella y que además ella estaba comprometida a
casarse con otro hombre, en ese momento mi corazón se partió en dos
y el de ella también, su padre la había comprometido con un
mercader musulmán que se había encaprichado de ella. Decía que
seria mucho mas feliz con el mercader que con migo, por fortuna el me
siguió tratando bien y no me desprecio ni despidió, pero mi amor
por ella era inmenso y tenia que verla fuera como fuera, decidimos
vernos a escondidas varias noches, pero ella estaba demasiado
vigilada, al mes ella y el mercader se casaron en un bonito día de
primavera, a la boda se invitaron muchos personajes aristocráticos
importantes y algunos generales militares, el gerente de la naviera
por supuesto fue invitado y yo también fui invitado a dicho enlace,
cuando vi tanta gente importante allí me di cuenta de que me había
equivocado sobre el, pregunte a uno de los invitados y lo que yo
creía que era un simple mercader resulto ser un comerciante muy
importante que comerciaba con armas, alimentos, madera, metales y
demás suministros muy necesarios, estos eran exportados por todas
partes del país y también a parte del extranjero, principalmente
los metales. Ella en lo que debería ser el día mas feliz de su vida
estaba triste y yo sabia por que, en un momento dado me di cuenta de
que ella seria mucho mas feliz con el que con migo, aunque ella no lo
quisiera. Yo no le podía dar nada y el podía dárselo todo, así
que tome la dura y difícil decisión de olvidarla y dejar que ella
continuara su vida sin mi. En el momento que ella me miro y yo me di
la vuelta para marcharme una nube de tristeza lleno mi
corazón............
lunes, 6 de agosto de 2012
Miradas
Mírate, mírame
Tan cerca y tan lejos
Como pasan los años,
Como pasa el tiempo
Como tu mirada triste
Refleja los años
olvidados
Y una vida de recuerdos
A mi lado.
Podrá salir el sol,
Podrán llorar las
nubes,
Pero lo que no podrá pasar,
Es que tu belleza se
borrase,
Como una ola se funde
en el mar,
Sólo con tu ausencia, tu silencio
Tu mirada sombría
Y mi desaliento.
Por: Carlainne
miércoles, 18 de julio de 2012
Perdoname
Quiero pedirte disculpas, soy idiota
Te he echo daño sin darme cuenta,
He volado libre sobre el mar cual
gaviota,
Haciendo que mi corazón no sienta.
Te he dejado en tierra,
He sido descuidado con lo que mas
amo,
Me he comportado como el que
entierra,
Su corazón bajo un leño quemado.
Aun te amo y por ti estoy despierto,
Mi sueño no será conciliado,
Si ahora lo que siento,
Es que mi corazón se ha suicidado.
Y con él se ha llevado al que
amaba,
El que escuchaba y me comprendía,
Un corazón que latía donde yo
estaba,
Uno de esos, que no se encuentra hoy
en día.
No quiero volver a perderte,
Sabíamos que esto sería muy
complicado,
Perdóname y déjame quererte,
Dejame verte, y estar a tu lado.
Por: Carlainne
viernes, 13 de julio de 2012
Soñarodes
Donde están los
soñadores,
Aquellos que cerraban
los ojos,
Y veían la vida llena
de colores,
En tonos de azules,
verdes y rojos.
Los que nos hundíamos
en el lodo,
los que nunca tenemos
suerte,
Aquellos que nos
reíamos de todo,
Que nos reíamos hasta
de la muerte.
Quiero volver a
encontrarlos,
Forjar a su lado mi
camino,
Beber con ellos hasta
emborracharnos,
Alzar a su lado mi copa
de vino.
Ellos son mis versos
perdidos,
Los que siempre estarán
conmigo,
Las canciones que
ahuyentan al olvido,
Son mis hermanos, mis
amores, mis amigos.
Quiero
Quiero despedirme,
Decirle adiós a todo,
Reinventare, reescribirme,
Empezar a pensar de otro modo.
Ser como es un buen verso,
Frágil y a la vez seguro,
Cargado de lagrimas y besos,
Ser como todos, pero como ninguno.
Quiero ser el verso prohibido,
Aquel que solo fue escuchado,
Por los curiosos oídos,
De un amor pasado.
Quiero renacer,
Ser un ser totalmente nuevo,
Volver a soñar y creer,
En la gente y en el Dios verdadero.
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